domingo, 8 de mayo de 2011

Que seas de esos que nadie recomienda.

Me siento estupida por pensar en tí pero lo hago. Conmigo tu haces lo que quieres, soy una muñeca. Una dulce, pequeña y frágil muñeca a la que manejas a tu antojo. Pero hoy no estoy aqui para decir lo mucho que te quiero, lo mucho que te hecho de menos o incluso lo que odio que juegues.. No. Hay aproximadamente unos seis mil millones de habitantes en este planeta de locura. Dos mil millones locamente enamorados, mil quinietos millones viven de ilusiones y el resto no saben por donde cojerlo. Desde que sentí alguna de estas sensaciones ha llovido demasiado. Hoy estoy aqui para hablar de la pura realidad, el hecho de que me da absolutamente igual que juegues conmigo o que hagas lo que te da la gana. Os preguntareis un por qué. No es fácil explicarlo. Es una sensación parecida a las que sienten esos seis mil millones de personas, esa sensacion que surge cuando tenemos el mínimo contacto. Puedes tanto subirme a una nube, como tirarme de un golpe. Puedes sacarme una de mis mejores sonrisas como robarme todas las que he mostrado durante una semana. Robarme.. De eso podemos hablar un rato ya que todo lo mio lo tienes tú. Y las cosas que me encantaría seguir dandote. Y, ¿sabeis por qué? Porque soy una loca, una ansiosa, una enamoradiza, ilusionada, con ganas de tí. Esto es lo que siento cuando me robas una de mis sonrisas. ¿Qué sientes tú? Contesta rápido ya no nos queda tiempo, esto se acaba. Nada dura eternamente, y menos mis delirios. Hoy puedo quererme despertar pensando en tí, mañana desearé odiarte... Dime lo que quiero oir, lo que te mueres por decir.

No voy a mentir, por lo menos hoy. Has hablado conmigo y has hecho que me muera por tí. No entiendo la razón por la que por la mañana me ignoras, por la tarde me tiras la caña y por la noche me vuelves a ignorar. Aquí nada tiene ningún sentido. Somos amigos, vale. Esto hay que aceptarlo, pero no es tan facil como parece. No es oro todo lo que reluce.

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